El cliente siempre lleva la razón

logo-pachaEstá claro que el cliente lleva la razón y que hay que adaptarse continuamente a sus exigencias. Estarás condenado al fracaso si no tienes esa capacidad. Pero, ¿dónde está el límite? ¿Estarías dispuesto a cambiar las directrices de tu empresa aunque no comulgues con lo que quiere el cliente? Mucho me temo que en algunos casos no queda otro remedio…

Buscando información sobre el creador y propietario de Pachá, Ricardo Urgell, me encuentro con una entrevista que resulta sorprendente. Yo no he estado nunca en Pachá y tampoco sé si iré algún día pero sí que me llama la atención su modelo de negocio.

Esta empresa no para de crecer y acaban de inaugurar otro local en Moscú. Una buena apuesta para diversificar ingresos en tiempos de crisis. Excepto Ibiza y Sitges, las demás discotecas -hasta un total de 25- están franquiciadas. Lo que constituye una golosa fuente de ingresos -por participación y registro y usufructo de la marca en los países donde se establece- sin riesgo. Por tanto, Pachá sigue consolidándose como marca y creciendo como tal. Incluso tiene su propia línea de ropa.

Sin embargo, resulta triste que crees una empresa con unas expectativas que en un principio se cumplen y que pasados unos años tengas que adaptarte tanto a la situación actual que eches de menos tus comienzos. Es algo así lo que le ha pasado a Ricardo Urgell. Os dejo la entrevista:

Odia las entrevistas y casi no vive la noche, pero el propietario de Pachá sale de su refugio secreto, el mar, para exhibir la transformación de una casa de campo en un imperio.

Por Ricardo F. Colmenero 

Un domingo de junio. 1.30 horas. El anfitrión circula con paso cansino por entre los recovecos de su monstruo como si lo descubriera por primera vez. Ya no es habitual verle a altas horas de la noche, pero hoy es un día especial ya que ha cedido un reservado para celebrar el cumpleaños de un amigo. Ricardo Urgell (Barcelona, 1937) no puede dar dos pasos sin que alguien se le acerque para tocarle, ponerle un collar o besarle en el cuello. Aquí el futbolista Frank Lampard, allí la baronesa de Carandolet, allá el escritor Luis Racionero, documenta a una oriental de minúsculos pantalones y cadenas por camiseta sobre cómo bailar agarrados el Aquarius de The Fifth Dimension. El dueño del imperio alcanza por fin el reservado. El periodista entra pero el guarda cierra el paso a Urgell con violencia. No tiene ni idea de quién es. «Ves, al final eso de vivir como un Pachá es un fraude como una casa», comenta al periodista.

P.- ¿Para qué sirve tener un imperio internacional de ocio?

R.- Era mi sueño desde niño. ¡Y ya lo he hecho cuatro veces! Ahora voy a por la quinta. Vivo en una isla porque es como estar en un barco. Deberíamos ponerle una vela. ¿Verdad? No hay nada como estar allí en medio del mar. Allí no hay gente.

P.- ¿Y hacia dónde navega el Grupo Pachá?

R.- Ni idea. Cuando empecé jamás pensé que estaría haciendo discoteca a estas alturas. Lo único que quería era comer.

P.- ¿Echa de menos el comienzo?

R.- Claro que sí. Echo de menos cómo se comportaba la gente.Ya llevaban la fiesta dentro. Ahora tienes que prepararles la fiesta, porque si no no se saben divertir. Todo gira alrededor de un programa de fiestas y congresos. Antes la gente tenía su propia alegría. Había muchísimas menos drogas y mucha más diversión.Ahora se toman más drogas y se divierten menos

P.- Eso les da una imagen muy mala a los empresarios de la noche.

R.- La música y las drogas están aquí desde que está el hombre.En mi discoteca puede haber golferío, vicio y perdición pero se hace en un espacio cerrado. Los diálogos son de besugos. Antes hablabas en las discotecas, pero ahora con esos volúmenes absurdos no hay comunicación. Reconozco que vivo de la vulgaridad, pero en el mundo de la noche, con su vulgaridad, también hay que mantener la dignidad.

P.- ¿No le gusta en lo que se ha convertido su imperio?

R.- Yo ya soy mayorcito, provengo de los 60 y me gusta la música de aquella época. Hoy la música es mucho más impersonal, toda muy parecida. La dinámica de hoy en día parece que es ir a ver a los djs, cosa que no acabo de entender, porque yo cuando era joven iba a ver a las chicas. Antes llegaban a la discoteca buscando un rincón oscurito para besarse, se ponía música lenta, había más amor ahora sólo se pisan, se tropiezan, ni se miran. Es un poco raro. Si das lo que piden te mantienes, sino te quedas atrás.

P.- ¿Por qué se ha producido este culto al Dj?

R.-Es un invento de la industria para vender discos. Sirven únicamente para mover a la gente a altas horas de la noche. En los 70 ganábamos poco dinero pero no lo cambiaría. Aquella era una Ibiza hippy y cachonda. Había más libertades que ahora. Eso de que la España de Franco era muy reprimida es una mentira como una casa. Antes no se podía hacer nada y se hacía de todo, y ahora que se puede hacer de todo, no se hace nada. Venir a Pachá cuesta 60 euros pero es que tengo djs a los que les pago 40.000 euros por noche.Es un absurdo.

P.- ¿Cómo ve el futuro de la España turística?

R.- Incierto porque la estamos perdiendo. Eramos simpáticos, diferentes y baratos y ya no lo somos. Es un timo, la verdad.Lo hemos hecho muy mal. Cuando monté Pachá era una zona preciosa, todo campo. Ahora es un petardo.

Fuente: El Mundo

El cliente siempre lleva la razón

3 comentarios en “El cliente siempre lleva la razón

  1. Sorprende ver a un hombre tan desapegado de su “imperio”, pero me encanta su sinceridad. Lo que no se puede decir es que esté poniendo pasión en su trabajo..jejeje

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